La sesión obligatoria de seguridad arranca a las diez de la mañana. Treinta personas en una sala. Diapositivas con bullets, una voz que repite las mismas reglas del año pasado, café tibio. A las diez y cuarto, la mayoría ya está respondiendo correos en el celular bajo la mesa.
Cambiemos la escena. Misma sala, mismo horario, pero ahora alguien proyecta la primera página de un cómic: una ciudad oscura, una torre imponente, un cajero de banco que acaba de ver su empresa colapsar después de un ciberataque. La sala se queda en silencio. Quieren saber qué pasa después.
Mismo tema. Mismo objetivo educativo. Resultados muy distintos. La pregunta es por qué.
Los cómics en awareness activan, al mismo tiempo, tres mecanismos cognitivos bien estudiados que la formación tradicional de concienciación rara vez logra disparar juntos. Esa coincidencia es la que explica la diferencia. Vale la pena ver los tres uno por uno.
¿Qué hace que un cómic atraviese la barrera del “ya lo sé”?
El primer mecanismo se llama transporte narrativo: el estado mental en el que una persona se mete dentro de una historia, pierde noción del tiempo y baja la guardia crítica frente al mensaje. Lo describieron Melanie Green y Timothy Brock en un trabajo seminal publicado en 2000 en el Journal of Personality and Social Psychology, y desde entonces se replicó en decenas de contextos, incluida la persuasión sanitaria, la educación cívica y, más recientemente, la formación en seguridad.
La idea central es contraintuitiva. Cuando una persona escucha un argumento directo (por ejemplo, “no hagas clic en enlaces sospechosos”), su mente activa lo que la psicología cognitiva llama contraargumentación: busca razones para descartar el mensaje, lo compara con lo que ya cree, lo etiqueta como “obvio” o “no me aplica”. El resultado conocido en awareness: la persona asiente, firma la asistencia y vuelve a su bandeja de entrada sin haber cambiado nada.
El relato funciona distinto. Una historia bien construida absorbe la atención antes de que la mente tenga tiempo de levantar defensas. Mientras la persona quiere saber si Will se anima a actuar después del ataque al banco, está procesando, sin notarlo, conceptos como ingeniería social, presión psicológica del atacante y consecuencias reales de un clic. La barrera del “ya lo sé” no se rompe a los empujones: se rodea.
Esto explica por qué un cómic de seis viñetas puede instalar una idea que cien diapositivas no lograron. Y por qué los formatos que más se parecen a una historia (cómic, video narrativo, aprendizaje basado en juegos) tienden a superar a los formatos puramente declarativos en pruebas de retención a mediano plazo.
¿Por qué texto e imagen retienen más que cualquiera de los dos por separado?
El segundo mecanismo es la codificación dual, una teoría que Allan Paivio empezó a formular en la década de 1970 y que sigue siendo una de las bases del aprendizaje multimedia. La idea, en una oración citable: la memoria humana procesa el lenguaje verbal y la información visual en dos canales separados pero complementarios, y la información codificada en ambos canales se recupera con mayor probabilidad que la información codificada en uno solo.
Un párrafo de instrucciones se almacena, si llega a almacenarse, como una secuencia verbal. Una imagen sola se guarda como una representación visual, pero pierde el detalle conceptual. Una viñeta de cómic, en cambio, fuerza al cerebro a integrar ambas cosas: la expresión del personaje, el dibujo del correo sospechoso en la pantalla y el texto del globo de diálogo que comenta lo que está pasando. Esa integración crea dos rutas de acceso al recuerdo. Cuando, semanas después, llega un phishing real, basta con que una de las dos rutas se active para que la persona reconozca la escena.
Richard Mayer extendió esta línea con sus principios del aprendizaje multimedia, una serie de estudios experimentales sobre cómo combinar palabras e imágenes maximiza la comprensión. Dos de sus hallazgos son particularmente relevantes para awareness: las imágenes funcionan mejor cuando están integradas con el texto en una misma escena, y la sobrecarga textual reduce la efectividad del refuerzo visual. Es exactamente lo opuesto a una diapositiva con bullets y un clip-art en la esquina.
Para los equipos que producen contenidos, esto tiene una implicación clara: el cómic no compite con el manual escrito ni con el video sobrio. Cumple una función que ninguno de los dos hace bien por su cuenta, y por eso conviene tenerlo en el catálogo de formatos de concienciación junto a los otros, no como reemplazo.
¿Por qué ensayar un dilema en cabeza ajena cambia decisiones propias?
El tercer mecanismo es el más sutil y, en seguridad, posiblemente el más importante. Se llama identificación con el personaje y fue conceptualizado por Jonathan Cohen en un artículo influyente de 2001. Identificarse con un personaje significa, en términos cognitivos, asumir temporalmente su perspectiva: ver el mundo con sus ojos, sentir sus emociones, anticipar sus decisiones.
Esto importa porque la mayoría de los errores de seguridad no ocurren por falta de información. Ocurren porque, en el momento clave, la persona está apurada, distraída o emocionalmente activada (curiosidad, urgencia, miedo a un jefe enojado). Estudiar listas de buenas prácticas no entrena a la mente para reconocer ese momento. Vivir el dilema, aunque sea de prestado, sí lo hace.
Cuando alguien ve a Will dudar antes de hacer clic, está ensayando esa duda en su propia cabeza. Cuando ve a Sara descubrir que estuvo del lado equivocado, está ensayando la sensación de descubrir un engaño. La psicología cognitiva moderna llama a esto simulación mental: usar el sistema imaginativo del cerebro para correr escenarios que no se vivieron físicamente. Y la simulación mental, cuando se repite, deja huellas que se parecen mucho a las de la experiencia directa.
Esto conecta con algo que ya tratamos en este blog cuando hablamos de cómo los Nudges y los Momentos Educativos moldean el comportamiento: los momentos educativos funcionan porque agarran a la persona en el instante exacto del error. El cómic agrega una pieza distinta y previa: permite ensayar el momento del error en un entorno seguro, antes de que ocurra en producción.
¿Cómo se nota todo esto en una campaña de awareness real?
Los tres mecanismos no operan en abstracto. Cuando un equipo de seguridad sustituye una diapositiva genérica por un cómic con personajes reconocibles, suelen aparecer tres cambios concretos: las personas terminan el contenido (las tasas de finalización suben), el lenguaje del cómic empieza a aparecer en conversaciones de pasillo (“ojo, eso parece un ciberninja”) y los reportes de correos sospechosos aumentan en los meses siguientes.
Un estudio publicado por Lain y colegas en la conferencia ACM CCS 2024 (Content, Nudges and Incentives: A Study on the Effectiveness and Perception of Embedded Phishing Training) midió, en una organización grande, los efectos comparados de distintos formatos de formación incrustada en simulaciones de phishing. Los formatos narrativos y contextualizados superaron consistentemente a los meramente informativos, tanto en reducción de clics posteriores como en aumento de reportes. La conclusión: el formato narrativo produce un tipo de aprendizaje distinto al del formato puramente informativo.
En SMARTFENSE producimos cómics propios (la primera temporada de La Liga de la Ciberjusticia sigue en el catálogo) precisamente porque combinan los tres mecanismos en un solo formato: la trama transporta, las viñetas activan la codificación dual y los personajes habilitan la identificación. Es la única forma en la que vimos, con consistencia, que un mismo mensaje llegue a perfiles muy distintos dentro de una misma organización.
Lo que vale la pena llevarse
El cómic no es un capricho de catálogo ni una concesión para hacer la formación menos pesada. Cumple una función cognitiva que la formación lineal no cumple, y la cumple en tres dimensiones simultáneas:
- Transporte narrativo: rodea las defensas con las que la mente bloquea los mensajes directos.
- Codificación dual: deja dos rutas de acceso al recuerdo en lugar de una.
- Identificación con personajes: permite ensayar dilemas antes de vivirlos.
Mezclar formatos sigue siendo la mejor receta para un programa serio de awareness. Pero si el cómic todavía no entró al mix, los tres mecanismos de arriba son una buena razón para empezar a pensar dónde le toca su lugar.
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