La nueva ley convierte la formación de las personas en una obligación legal y fija plazos concretos para notificar incidentes. Te damos los programas de concientización, las evaluaciones y la evidencia de auditoría, mapeados a los artículos de la ley y segmentados por audiencia.
Solicitar una demoSegún el Informe DBIR de Verizon, el factor humano interviene en cerca de 6 de cada 10 brechas de seguridad. En las entidades públicas, los prestadores de servicios digitales y las organizaciones que sostienen servicios esenciales, donde la ley aplica con más exigencia, una decisión equivocada puede escalar en minutos. Por eso la ley trata la formación como una obligación exigible, con evidencia que una revisión puede pedir.
La Ley Orgánica para el Fortalecimiento de la Ciberseguridad, vigente desde mayo de 2026, va mucho más allá de la tecnología. Tres obligaciones aterrizan directamente en tu programa de concientización. Lo desarrollamos en detalle en qué te exige la Ley de Ciberseguridad de Ecuador a ti y a tu organización.
La ley incorpora la formación y alfabetización en seguridad digital como un deber expreso (artículo 32 reformado de la Ley de Transformación Digital, y la educación en seguridad digital del artículo 13.1 de la Ley de Educación). Capacitar a tu gente deja de ser opcional y pasa a ser parte de lo que tienes que cumplir y poder demostrar.
La ley fija dos relojes que no se pueden dejar correr: hasta 72 horas para notificar un incidente de ciberseguridad relevante al órgano rector, y hasta 5 días para notificar una vulneración de datos personales. Para responder en esos plazos, las personas tienen que saber detectar lo sospechoso y reportarlo sin demora.
Bajo el principio de responsabilidad compartida, cada actor responde por lo que está bajo su control. El riesgo que entra por un prestador de servicios digitales o un tercero también es tuyo, y la formación tiene que llegar a esa cadena.
No tienes que armarlo desde cero. El contenido de la Ley de Ciberseguridad de Ecuador ya viene preparado y segmentado por audiencia, en dos programas automáticos que se asignan en un par de clics.
Qué es la ley y por qué te involucra, higiene digital cotidiana, cómo detectar y reportar lo sospechoso, y ciudadanía digital en el hogar para proteger también a la familia en línea. Hábitos aplicables desde el primer día.
De la norma a la mesa de decisiones: los principios de la ley, el deber legal de formar al personal, la gestión y notificación de incidentes con sus dos plazos, y la responsabilidad compartida con los proveedores.
Cada contenido está vinculado a los artículos de la ley que cubre. Desde la gestión de normativas de la plataforma verificas el grado de cumplimiento según la capacitación asignada a cada persona.
Y cada pieza deja trazabilidad: quién completó qué, qué resultado obtuvo y cómo evolucionó. Esa es la evidencia que convierte “capacitamos a la gente” en algo verificable.
Llevamos más de 10 años acompañando a organizaciones de banca, salud, sector público e infraestructura crítica a reducir el riesgo humano y a dejar evidencia auditable de que lo hacen. La diferencia frente a una campaña genérica es la trazabilidad: quién se capacitó, qué resultado obtuvo, cómo respondió ante una simulación de phishing o ransomware y cómo mejoró con el tiempo. Esa es la evidencia que una revisión de la ley va a pedir.
Déjanos tus datos y te mostramos cómo cubrir cada obligación de la ley con contenido mapeado a sus artículos, listo para tu organización.