La norma del BCRA fija requisitos mínimos de gestión de riesgos de tecnología y seguridad de la información para las entidades financieras, e incluye la concientización y la capacitación del personal como un requisito propio. Te damos esos programas, las evaluaciones y la evidencia, mapeados a las secciones de la comunicación.
Solicitar una demoSegún el Informe DBIR de Verizon, el factor humano interviene en cerca de 6 de cada 10 brechas de seguridad. En una entidad financiera, donde la Comunicación “A” 7724 exige gestionar el riesgo tecnológico y la ciberresiliencia, una decisión equivocada puede comprometer un canal electrónico en minutos. Por eso la norma dedica requisitos específicos a la concientización y la capacitación, con evidencia que la supervisión puede pedir.
La Comunicación “A” 7724, emitida por el Banco Central de la República Argentina el 10 de marzo de 2023, fija los requisitos mínimos de gestión y control de los riesgos de tecnología y seguridad de la información para las entidades financieras. Tres obligaciones aterrizan directamente en tu programa de concientización. Lo desarrollamos en detalle en la evidencia de un programa de concientización ante la normativa.
La norma dedica secciones propias a los programas de concientización y capacitación del personal (secciones 5.5 y 6.5) y suma requisitos específicos para los canales electrónicos. Formar a tu gente deja de ser opcional y pasa a ser parte de lo que tienes que cumplir y poder demostrar.
La Comunicación “A” 7724 exige la participación activa del directorio y de la alta gerencia en la gestión de la tecnología, la seguridad de la información y la continuidad del negocio. Lo que antes quedaba en las áreas técnicas ahora es responsabilidad de la mesa de decisión.
La sección 11 fija requisitos de concientización y capacitación para los canales electrónicos. Las personas que operan y usan esos canales son la primera línea frente al fraude y a la ingeniería social.
No tienes que armarlo desde cero. El contenido mapeado a la Comunicación “A” 7724 ya viene preparado y se asigna en un par de clics con el programa automático de la norma, y cada nivel tiene su lenguaje y su foco.
Cubre la ciberhigiene cotidiana, cómo detectar y reportar lo sospechoso, el fraude y la ingeniería social en los canales electrónicos, y el manejo seguro de la información. Son hábitos aplicables desde cualquier puesto.
Aborda la responsabilidad de la dirección sobre los tres frentes que exige la norma: la gestión de los riesgos tecnológicos, la continuidad del negocio y la ciberresiliencia. Está escrito en el lenguaje de la decisión y del riesgo, el que se usa en una mesa directiva.
Cada contenido está vinculado a las secciones de la norma que ese contenido cubre. Desde la gestión de normativas de la plataforma verificas el grado de cumplimiento según el entrenamiento asignado a cada persona.
Y cada pieza deja trazabilidad: quién completó qué, qué resultado obtuvo y cómo evolucionó. Esa es la evidencia que convierte “capacitamos a la gente” en algo verificable.
Llevamos más de 10 años acompañando a organizaciones de la banca, la salud, el sector público y la infraestructura crítica a reducir el riesgo humano y a dejar evidencia auditable de que lo hacen. La diferencia frente a una campaña genérica es la trazabilidad: quién se capacitó, qué resultado obtuvo, cómo respondió ante una simulación de phishing o ransomware y cómo mejoró con el tiempo. Esa es la evidencia que una revisión del BCRA va a pedir.
Déjanos tus datos y te mostramos cómo cubrir cada requisito de la norma con contenido mapeado a sus secciones, listo para tu entidad.